De libros y cuentos matemáticos

¿Puede un matemático celebrar el Día del Libro y recomendar algunos? Sí, hay cuentos y pequeñas novelas que nos permiten ingresar al maravilloso mundo de los números.

Por: Edgar Huamán Gallegos

Cada que hablo del inicio de mi relación con los libros recuerdo a mi madre contándome la historia de una triste mujer que dio su sangre y sus ojos al “Hipocampo de Oro”, a cambio de que éste le otorgara el don de concebir.Mi buena vieja nunca me dijo que aquella historia fuera uno de los cuentos más significativos del genial Abraham Valdelomar hasta que lo descubrí caminando entre rumas de libros usados, en la Avenida Grau de mis tiempos de estudiante universitario.

A partir de entonces mi relación con los libros se ha ido haciendo cada vez más estrecha, al punto que hoy puedo darme la licencia de contar mis propias historias a todos aquellos que deseen leerme.

Así que, cada vez que recomiendo a mis estudiantes, sean jovencitos o adultos, lecturas que creo resultaran beneficiosas para su aprendizaje de los números tanto como para su desarrollo personal.

Empiezo siempre con Julio Cesar de Mello Souza (Malba Tahan) y su bella historia “El hombre que Calculaba”. Tratando de resolver los problemas matemáticos sembrados en su trama fue que decidí escribir mis propias “Historias Heurísticas, Matematizando la vida“, novela corta que entrelaza la historia de una vida con problemas matemáticos.

 

Del mismo modo puedo citar a otros grandes maestros con quienes aprendí a enseñar matemáticas desde otro enfoque. Hace rato entendí que cualquier persona puede aprender a resolver problemas matemáticos entreteniéndose mientras desarrolla su gusto por la lectura.

Por ejemplo, al español Alberto Coto García y su obra “Fortalece tu mente” los conocí gracias a que un estudiante de Física Pura me intercambió su ejemplar por mi “Cien millones de soles: Estructura y evolución de las estrellas” de Rudolf Kippenhahn. Indiscutiblemente para ambos el trueque resultó inmejorable. Con Coto aprendí los secretos del cálculo mental y empecé a olvidarme de la calculadora.

Con el argentino Adrián Paenza y su libro “Matemáticas… ¿Estás Ahí?” conocí a la princesa que se enamoró del hombre que resolvió su problema de amor. Con este ganador del premio “Leelavati” empecé a comprender un poco más de matemáticas y también de mujeres.

 

Con “Malditas Matemáticas. Alicia en el país de los números”, del escritor y matemático italiano Carlo Frabetti, descubrí que es facilísimo enseñar los primeros números a cualquier niño si se inicia contando historias enriquecedoras.

Al matemático español Miguel de Guzmán lo conocí tratando de aprender nuevas formas de resolver problemas matemáticos. Mucho después descubriría que al igual que yo empezó a escribir cuentos matemáticos para sus propios hijos. Uno de ellos se llama “Cuentos Con Cuentas”.

Y finalmente para que no se sientan desplazados mis colegas de la especialidad les contaré que hace algunos años conocí al argentino Héctor San Segundo quien ha escrito “Cultivando El Ingenio” (entre otros) y la verdad es que solo se lo recomiendo a aquellos “profes” que quieran atreverse a cambiar sus metodologías resolviendo problemas.

Puede que no tenga un gusto muy refinado al escoger los libros que leo, pero no tengo dudas de que a mí me han funcionado. ¿No dicen que leer es hacerse mejor ser humano?, bueno pues, gracias a esos libros puedo enseñar a otros profesores a enseñar mejor la ciencia que nos gusta tanto.


Profesor Edgar Huamán G.

Escritor, capacitador docente, psicólogo
codigosnumericos7@hotmail.es

985036042

Deje una respuesta