Batalla de Huamachuco: Las heridas siguen abiertas

En Huamachuco, un puñado de valientes breñeros, cumplió la promesa de “Vencer o morir” defendiendo la patria,  hecha días antes, al tayta Cáceres, en el llano de Tres Ríos.

Un ejército de resistencia al invasor en sacrificada marcha por los andes, un enemigo dispuesto a tomarse la revancha de humillantes derrotas; autoridades peruanas que claudicaban y un líder quechua hablante que estaba dispuesto a vender cara su derrota. Ese fue el escenario del 10 de julio en Huamachuco, donde se libró una de las batallas más cruentas de la Guerra del Pacífico.

 “¡Vencer o Morir!” fue la promesa hecha (tres días antes) por el Ejército peruano a don Andrés Avelino Cáceres , que la historia registra como “El juramento de Tres Ríos”, porque fue hecha en el llano del mismo nombre.

 “¡Soldados! Pelearemos hasta vencer al invasor o morir por la gloria y honor de nuestra patria. Antes de ver desgarrado y humillado nuestro suelo, dejará de latir nuestro corazón en el campo de batalla. ¡Soldados! ¡Viva el Perú!”

 

Andrés Avelino Cáceres

 

El taita Cáceres encabezó el ejército dispuestos a morir por la patria, tal como hicieron en Huamachuco, cuyos pasajes recordó en una carta enviada a un amigo suyo:

 “Nuestros soldados, en esos momentos de coraje y de impotencia tiraban sus rifles inutilizados y eran perseguidos y fusilados por los mismos a quienes acababan de hacer retroceder. El desastre fue entonces inevitable y el enemigo lanzó sus partidas contra nuestros heridos y cansados soldados, a quienes victimaron sin piedad. Así terminó la histórica batalla de Huamachuco, en la que si el éxito fue de los invasores, la gloria pertenece por entero a las armas del Perú”.

Cáceres vivió en carne propia, el arrojo y heroísmo de su ejército, compuesto por campesinos, quienes heroicamente lo acompañaron:

 ” Cuando me dirigía con mis ayudantes y escolta al sitio culminante de la brega para dar con mi presencia mayor impulson al ataque, vino hacia mí un soldado herido y pretendiendo tomar las riendas de mi caballo, me detuvo diciéndome: ” Taita, mi General, ve que he cumplido mi juramento de los Tres Rios ” y desplomóse muerto. Esta escena de fidelidad y patriotismo me conmovió hondamente…”

El nombre de este soldado era Lorenzo Yupanqui del Batallón Concepción # 7.  Entre primos y hermanos, 14 miembros de esta noble familia murieron combatiendo como soldados o Breñeros desde San Juan, Miraflores hasta Huamachuco. Héroes anónimos que una ingrata historia olvida.

Abelardo Gamarra, escribe episodios conmovedores de lo acontecido en Huamachuco y la lealtad que tenían los soldados a Cáceres,

” El ultimo Batallón que llegó para entrar en acción fue el Tarma. Al llegar el Batallón Tarma adonde se hallaba el General, que con serenidad y talento ,observaba los mas insignificantes incidentes de la batalla, ” Hijos mios” , les dijo ,con aquella cariñosa familiaridad que ha acostumbrado con su tropa: ” Ha llegado el momento de la prueba: tócame acompañaros, como recordareís que lo ofrecí: !!VALIENTES TARMEÑOS vuestra divisa ha sido siempre vivir con Honra o sucumbir con Gloria ¡ADELANTE! a cumplir con nuestro deber! ¡ VIVA EL PERÚ!. Un viva prolongado resonó en las filas del Tarma, que con su General a la cabeza se lanzó a la pelea, cuando ya el heroísmo era el único escudo de nuestros destrozados batallones…
Sangriento fue el combate del Tarma, que hecho pedazos en una lucha desigual ,vio al caudillo sereno y valoroso en medio de la caballería enemiga, abrirse paso revólver en mano. Eran las doce en punto del día 10 de Julio de 1883. La derrota se había declarado.
Los cazadores chilenos del Teniente Ilabaca lo reconocieron lanzándose tras él, pero entre ellos se interpuso una muralla de veteranos breñeros que rindieron la vida en aras de su general. Bien sabían que lo mejor de ellos, estaba representado en aquel héroe a quien llamaban Tayta.

La orden que tenían los soldados chilenos era no tomar prisioneros y rematar a los heridos. Por varios días patrullas salían en busca de sobrevivientes peruanos para fusilarlos. El 15 de Julio fue fusilado Leoncio Prado quien estaba herido de una pierna.

El heroísmo de los peruanos fue reconocido por algunos chilenos como el oficial Raymundo Valenzuela,  quien en su libro dice:

“Nuestras huestes no vencieron a reclutas ni a cobardes, sino, a lo más florido del Ejercito del Perú, por la inteligencia, la táctica y el denuedo de sus jefes; así como, por la disciplina de sus soldados. En la batalla de Huamachuco, se llegó a conocer a las verdaderas notabilidades. Allí tuvo el Perú heroísmos probados y glorias que deben escribirse en bronce”.

Lástima que muchos de ellos no son recordados.

 

FUENTE: Líneas peruanas

Memorías de Andrés Avelino Cáceres

 

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