En sus marcas, listos,… ¡ya!

 

Mucho se viene hablando en estos tiempos sobre la palabra “emprender”, palabra que está conformada por raíces latinas que significa “empezar a hacer una cosa difícil”.

Aunque suene redundante, esto justamente es lo más difícil: empezar. ¿Cómo hacer entonces para empezar un negocio?

Lo primero es encontrar una idea que te emocione o apasione. Algo que siempre has querido realizar en tu vida pero por diversas circunstancias nunca lo has podido hacer. Una idea que cuando la piensas, se te escarapela todo el cuerpo, tus ojos brillan y tu corazón late.

Este componente emocional es un elemento indispensable, pues filtrará aquellas ideas de negocio que quizás puedan ser muy buenas o rentables, pero que no generarán la motivación, pasión y energía necesarias para iniciar y sostener todo un modelo negocio, que de por si presentará altas y bajas.

 

Una vez que has filtrado tu idea de negocio y la misma te apasiona, la vas madurando y piensas cuál podría ser la figura que debería tener para lograr un modelo de negocio atractivo, exitoso y sostenible.

El factor económico y los rangos de inversión deben evaluarse en esta etapa. Investigar muy bien sobre tu producto o servicio, conocer casos exitosos (o de fracasos) similares, obtener información relevante, conocer toda clase de riesgos a los que estás expuesto, en general, levantar toda la información necesaria. Tu mejor que nadie debe conocer sobre el negocio que deseas emprender con todo tu corazón.

Inicia la carrera y sales al mercado. Los resultados no son inmediatos y la caida es parte del aprendizaje. Nadie corrió antes de caminar. Debes estar preparado para superar todo tipo de adversidades que son propios de quienes con valentía y energía, deciden emprender.

Déjate llevar por tus emociones, ponle color, alegría y música a tu emprendimiento, llénate de pensamientos positivos y lo más importante, rodéate de gente que celebre y aplauda tu decision.

¿Adversidades? ¿Problemas? ¿Cansancio? La vida del emprendedor es agotadora, pero en la medida en que veas que tu sueño va creciendo, el cansancio va desapareciendo y los resultados van apareciendo. Busca motivaciones internas y externas, y sobre todo no desfallezcas ante la primera caída. Sigue a tu corazón y a tus emociones sin perder el norte. “El corazón tiene razones que la razón no entiende”. Blaise Pascal.

 

 

Pablo Martinez Veloz

Coach para Jóvenes

pablo@cpjperu.com

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