Comer en la calle: riesgos y consecuencias

Las calles son una tentación para el estómago y la garganta,  porque exponen una serie de colores y sabores que tientan, dado por el apuro, el hambre o el calor, pero ¿somos conscientes de lo peligroso que pudiese ser? 

Seguramente en alguna ocasión no nos hemos podido resistir al olor de la comida que venden en la vía pública ya sean unas alitas broaester, un abundante plato de higadito frito, una humeante papa rellena, una salchipapa con todas sus cremas o tal vez una hamburguesa entre una lista innumerable de alimentos que se ofrecen al paso.

¿Pero realmente somos conscientes de los riesgos a los que nos exponemos?

Cuando recurrimos a alimentos de la calle nuestra salud se pone en riesgo ya que podemos enfrentarnos a comida contaminada, mal manipulada o adulterada ya que el vendedor pocas veces cumple con los reglamentos sanitarios vigentes.
El reconocido gastroenterólogo Raúl Komazona nos da un panorama de los peligros que acarrea la ingesta de algunos alimentos en la calle.

Lamentablemente la mayoría de estos negocios informales funcionan en malas condiciones higiénicas, sin agua potable, exhiben los alimentos sin protección exponiéndolos a la contaminación, al sol, o al calor extremo. Sus propietarios, escasas veces utilizan guantes y gorros y sin lavarse las manos reciben el dinero con el que pagan los comensales y vuelven a tocar la comida para atender al público.

Si decide finalmente, a pesar de estos consejos seguir comiendo en la calle tome sus precauciones porque puede adquirir diversas enfermedades estomacales como gastroenteritis, salmonelosis, tifoidea, hepatitis, cólera, entre otras y en casos extremos, aunque usted no lo crea, hasta la muerte. Entonces la próxima vez que se le antoje comer en la vía pública piénselo dos veces, porque lo barato y más fácil al final nos puede salir más caro.

Acerca de Rocío Vicente

Reportera y redactora vicentro@hotmail.com

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